En muy poco tiempo la resolución QHD se ha impuesto como el estándar de la gama alta e incluso algunas compañías ya parecen dispuestas a implementar 4k en un futuro próximo. Si repasamos las últimas novedades presentadas en el MWC de este año vemos una gran presencia de pantallas con una resolución QHD y una diagonal de pantalla situada entre 5 y 6 pulgadas, pero otros fabricantes todavía no parecen dispuestos a abandonar el Full HD.

Full HD vs QHD, estos son los números

Entrando de lleno en la parte numérica, para una resolución QHD tenemos 2560 x 1440 píxeles o, lo que es lo mismo, 3.686.400 píxeles. Para una pantalla con resolución Full HD la distribución de píxeles será de 1920 x 1080, lo que nos deja 2.073.600 píxeles. El paso de una resolución Full HD a una QHD supone un incremento casi del 78% en número de píxeles, una cantidad que a simple vista parece mucho menor.

Para cualquier resolución, la densidad de píxeles por pulgada variará conforme lo haga el tamaño de la pantalla. Para poder comparar ambas resoluciones tomaremos como referencia una diagonal de pantalla de 5, 5,5 y 6 pulgadas, tal y como podéis ver en la siguiente tabla:

5 pulgadas5,5 pulgadas6 pulgadas
Full HD441 ppp401 ppp367 ppp
QHD587 ppp534 ppp489 ppp

Seguramente a muchos les suene la Retina Display de Apple y el máximo de 300 píxeles por pulgada que podía reconocer nuestro, pero a pesar del gran movimiento de marketing realizado en su momento esa cantidad no parece clara. El valor real de píxeles que puede percibir nuestro ojo por pulgada varía bastante según las referencias que tomemos, desde los 350 ppp a los 530 ppp. Por tanto, según un valor u otro los resultados varían bastante.

Comparando los números de ppp para diferentes tamaños de pantalla y las dos resoluciones, tenemos que con QHD casi siempre alcanzamos el valor máximo de 530 ppp, mientras que con una resolución Full HD no llegamos nunca a ese valor. Eso sí, los 350 ppp los superamos de forma holgada con cualquier combinación de las anteriores. Ahora todo es cuestión de que valor de referencia queramos tomar, pero haciendo una media de ambos, vemos como para una diagonal de 5 pulgadas la opción del Full HD puede ser mejor que la QHD. En el caso de phablets y pantallas de 6 o más pulgadas sí que podríamos intentar justificar el uso de una resolución mayor, pero también se debe tener en cuenta que según crece la pantalla, también tiende a crecer la distancia a la que la utilizamos.

No solo es cuestión de píxeles

A la hora de decidirse por una u otra pantalla es necesario entrar a valorar otros aspectos más allá de la cantidad de píxeles y su densidad. La tecnología de la propia pantalla puede suponer una diferencia mucho más evidente que la resolución, obteniendo unos resultados muchos mejores en color, brillo o ángulos de visión. De todos modos hay que tener en cuenta que las pantallas QHD suelen encontrarse en los gama alta, por lo que la tecnología de la misma suele acompañar y así justificar el paso desde Full HD.

Otro aspecto fundamental y uno de los más importantes es el rendimiento. Como hemos visto anteriormente, la cantidad de píxeles se multiplica por 1,78 al pasar de una resolución a otra, por lo que el procesador y la GPU verán incrementada su carga de trabajo de forma notable. Está claro que esto no va a suponer un problema para el uso cotidiano, pero puede suponer un problema en programas que requieran de un uso pesado del procesador. Donde sí que se nota este aumento de resolución es en el consumo de la batería, algo que no gustará a muchos usuarios.

comparativa LCD Amoled panel

El ejemplo más claro del párrafo anterior lo tenemos en el Xiaomi Mi5 y su pantalla Full HD de 5,15 pulgadas. Esta combinación junto a una batería de 3.000 mAh y un Snapdragon 820 da como resultado una duración de batería sorprendente y unos resultados en los benchmark por encima de sus competidores. Está claro que este movimiento se sale de la línea de tendencia de la mayoría de los fabricantes, pero muchos usuarios verán con buenos ojos, y nunca mejor dicho, mantener la resolución y mejorar el rendimiento.

La realidad virtual quiere más resolución

A la hora de utilizar nuestro Smartphone como pantalla para la realidad virtual sí que es beneficioso un aumento de la resolución de la pantalla, teniendo incluso cabida la utilización de una resolución 4k. Cuando tenemos la pantalla tan cerca de nuestros ojos y no a una distancia habitual, los valores anteriores de píxeles por pulgada pierden valor y sí que se nota el salto de resolución. De hecho, en este punto podemos decir que la resolución Full HD se queda corta. Aun así, dudo que este apartado sea fundamental para la mayoría de usuarios y pueda tener algún peso en su decisión final, incluso a pesar de que los fabricantes están apostando fuerte por la realidad virtual.

google daydream gafas y mando

Conclusión

Sacar una conclusión general resulta complicado sin tener en cuenta el perfil del usuario y el tamaño de la pantalla. Para una diagonal de entre 5 y 5,5 pulgadas sí que se puede notar el paso de Full HD a QHD en los textos muy pequeños o en distancias muy cortas, pero con el uso diario esa diferencia se diluye. Muchas veces resulta más importante ver el tipo y calidad del panel antes que la resolución, evitando caer en alguna estrategia de marketing.

En caso de querer priorizar la batería y el rendimiento del terminal, una resolución Full HD es más que suficiente y garantiza una gran experiencia. Esto no queiere decir que con un panel QHD no vayamos a obtener un buen rendimiento o autonomía, sino que en igualdad de condiciones el Full HD se comporta mejor. Además, la inclusión de un panel QHD suele llevar asociado un incremento en el precio. Como siempre, la decisión final debe estar en manos del usuario y de sus necesidades.

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